Anatomía fue la materia más difícil quetomé en la secundaria. De hecho, fue tan difícil quetuve que retirarme de la clase o arriesgarme a perderla. Cuandohablé con el profesor que dictó la materia, estabaasombrado de mi incapacidad para comprender dicho tema. "Sóloes física", dijo. "¿Qué tiene de difícil lafísica?" Afortunadamente, no esperaba una respuesta y de buenagana firmó el papel que me liberaba de su clase.
Mi temor a la física resurgió en una recienteconversación con David Durlach, fundador y director deTechnoFrolics (www.technofrolics.com), sobre la tecnologíadetrás de su compañía Dancing Banners. Cuandodijo, "Todo tiene que ver con la física", gemí.Dándose cuenta de mi desaprobación respecto a dichotema, que, de acuerdo con Durlach, "le cuesta trabajo a mucha gente",explicó detenidamente la tecnología de pancartas de sucompañía y citó, en su momento, algunos ejemplosútiles.
Fundada en 1988, TechnoFrolics nació del amor de Durlachpor la tecnología y su fascinación por laexpresión artística, emociones humanas y relaciones conlos demás. Estaba convencido que las sinergias de latecnología, la emoción, la ciencia, y el artepodían tener como resultado numerosas aplicacionesemocionantes y enriquecedoras.
Hasta la fecha, "el arte danzante" de la compañía hasido presentado a lo largo de los Estados Unidos, Suiza,Japón, México y Canadá en contextos tan diversoscomo galerías de arte, ferias industriales, museos de ciencia,exhibiciones de diseño interior y conferenciastecnológicas. Adicional a sus pancartas danzantes,TechnoFrolics ofrece presentaciones interactivas de video, paisajesmóviles 3D compuestos de finas partículasmagnéticas, y estaciones de experimentación yexploración para exhibiciones interactivas en museoscientíficos.